viernes, 27 de diciembre de 2019
lunes, 16 de diciembre de 2019
viernes, 6 de diciembre de 2019
lunes, 25 de noviembre de 2019
lunes, 18 de noviembre de 2019
jueves, 14 de noviembre de 2019
CIENCIA y SALUD | El cerebro de los músicos envejece mejor
Siempre se ha dicho que tocar algún instrumento es bueno para un niño, que si es símbolo de inteligencia, que si despierta la mente, que si tal… La verdad es que mi señora madre intentó que yo mismo tocara algún tipo de instrumento, pero como soy un cabezota aquí estamos, que no se me da bien ni tocar la flauta. Pero bueno, siguiendo con lo dicho, y dejando el tema inteligencia aparte, lo que si se ha descubierto es que el cerebro de los músicos llega mejor a la vejez. Es decir, que aprender a tocar un instrumento y seguir practicando es beneficioso a largo plazo.
Así se desprende de un estudio publicado en la edición de julio de 2012 de Frontiers in Human Neuroscience, el cual dice que la practica con un instrumento musical puede reducir los efectos del deterioro mental asociado al envejecimiento. Según la investigación llevada a cabo, los adultos mayores que habían aprendido a tocar algún instrumento musical en la infancia y que continuaron tocando al menos 10 años, superaban a los no músicos en pruebas de memoria y de capacidad cognitiva.
Y no solo había beneficios en estas pruebas, sino que también se reveló que la actividad musical en la vejez puede mejorar las capacidades para pensar o neutralizar impactos negativos de la edad o la falta de educación. Eso sí, la investigación solo proporciona datos de personas que tocaban instrumentos en la infancia, no se sabe si estos beneficios a nivel mental se darían en personas que empezaran a tocar en la edad adulta directamente.
Pero la duda es, ¿por qué sucede esto? Bueno, según este estudio en la infancia nuestro cerebro aún está en desarrollo (y, según otro artículo del que os hablé, podría seguir madurando hasta los 24 años). Por eso, el aprendizaje de un instrumento musical y su practica continuada durante 10 años o más pueden sentar las bases para los beneficios a largo plazo, según explica Brenda Hanna-Pladdy, profesora de neurología, radiología y ciencias de la imagen de la Universidad Emory, en Atlanta, y autora principal del este estudio.
Para el estudio se hizo una encuesta sobre el estilo de vida y diferentes pruebas neuropsicológicas a 70 músicos y no músicos de entre 59 y 80 años. Como ya
habréis adivinado, los músicos obtuvieron mejor nota en las pruebas de agudeza mental, juicio visual-espacial, memoria verbal y destreza motora.
Como curiosidad, parece ser que Hanna-Pladdy es flautista, y su interés por un estudio sobre la educación musical viene a raíz de la facilidad para cuantificar los años que una persona dedica al estudio de un instrumento o las horas de práctica dedicada durante esos años, en comparación con la dificultad de cuantificar el tiempo dedicado a otras actividades como leer, hacer crucigramas o jugar a videojuegos (aunque conozco varias personas que seguro que saben cuantas horas se pasan delante de una videoconsola diariamente…). Como dice Hanna-Pladdy, la música requiere años de práctica y es un ejercicio cognitivo complicado.
De todas formas, como señala Cheryl Grady, la científico senior del Instituto de Investigación Rotman en el Centro Baycrest de Toronto, no se sabe realmente como funciona el sistema causa-efecto para que suceda esto respecto al cerebro de un músico. Ella cree que estos resultados se deben a la estimulación continua del cerebro, a la práctica continuada. Sinceramente, yo pienso lo mismo, pero lo dicho, se sabe que hay una asociación entre actividad musical y una mente “fuerte”, pero no hay ninguna prueba causa-efecto. Puede que en los próximos años sepamos algo nuevo al respecto.
viernes, 8 de noviembre de 2019
martes, 29 de octubre de 2019
miércoles, 23 de octubre de 2019
Virus - Encuentro en el Río
Aflójate
Sonríe fugaz
Mi cuerpo astral tomará tu ser
Incierta pasión nace en mi alma
Presintiendo un oyente ideal
De todo nos salvará este amor
Hasta del mal que haya en el placer
Prolongaré mi sonido azul
Por los parlantes te iré a buscar
Descifrarás todos los enigmas
Que deje el río al pasar
Collar de peligros desarmaré
En el desierto sus cuentas caerán
El río musical
Bañando tu atención
Generó un lugar
Para encontrarnos
De todo nos salvará este amor
Hasta del mal que haya en el placer
Prolongaré mi sonido azul
Por los parlantes te iré a buscar
Descifrarás todos los enigmas
Que deje el río al pasar
Collar de peligros desarmaré
En el desierto sus cuentas caerán
El río musical
Bañando tu atención
Generó un lugar
Para encontrarnos
domingo, 13 de octubre de 2019
jueves, 26 de septiembre de 2019
INNOVACIÓN: Logran convertir proteínas en música y viceversa, por Ana Hernando
![]() |
| Recreación artística de la estructura de una molécula de proteína en un pasaje musical, como hace el sistema del MIT. / Christine Daniloff, MIT |
Un equipo de investigadores del MIT ha desarrollado un sistema para
convertir las estructuras moleculares de las proteínas en sonidos que se
asemejan a pasajes musicales mediante inteligencia artificial. Luego,
invirtiendo el proceso, ha introducido algunas variaciones en la música y
la ha tranformado de nuevo en proteínas nunca antes vistas en la
naturaleza.
Científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han llevado a cabo una curiosa investigación que ha logrado convertir las estructuras moleculares de las proteínas, los bloques básicos de construcción de todos los seres vivos, en sonidos audibles que se asemejan a pasajes musicales. Los resultados del estudio, del que es coautor el ingeniero químico español Francisco Martín-Martínez, se han publicado esta semana en la revista ACS Nano.
Además, el método utilizado por los investigadores, basado en inteligencia artificial,
les permite invertir el proceso e introducir algunas variaciones en la
música para convertirla en nuevas proteínas que no existen en la
naturaleza.
Según comenta el Martín-Martínez a Sinc, “el método proporciona una forma sistemática de traducir la secuencia de aminoácidos de una proteína en una secuencia musical, utilizando las propiedades físicas de las moléculas para determinar los sonidos”.
Aunque
estos sonidos se han transpuesto para situarlos en el rango audible
para los humanos, “los tonos y sus relaciones se basan en las
frecuencias vibratorias reales de cada molécula de aminoácidos en sí,
calculadas usando teorías de química cuántica”, explica.
Han traducido la secuencia de aminoácidos de una proteína en una
secuencia musical, utilizando las propiedades físicas de las moléculas
El sistema ha logrado traducir los 20 tipos de aminoácidos, los
bloques que se unen en cadenas para formar todas las proteínas, en una escala de 20 tonos. La larga secuencia de aminoácidos de cualquier proteína se convierte así en una secuencia de notas.
Mientras
que esta escala puede resultar poco familiar para las personas
acostumbradas a la música occidental, los oyentes pueden reconocer
fácilmente las relaciones y diferencias después de familiarizarse con
los sonidos.
MarKus Buehler, líder del trabajo en
el MIT, dice que después de escuchar las melodías resultantes, ahora es
capaz de distinguir ciertas secuencias de aminoácidos que corresponden a
proteínas con funciones estructurales específicas. “Es una lámina
beta”, podría decir, o “es una hélice alfa”.
Idioma propio
La idea, dicen los autores, es conseguir una mejor comprensión de las proteínas y su amplia gama de variaciones. Estas biomoléculas constituyen el material estructural de la piel, los huesos y los músculos, pero también son enzimas, sustancias químicas de señalización, interruptores moleculares y una multitud de otros materiales funcionales que conforman la maquinaria de todos los seres vivos. Pero sus estructuras, incluyendo el modo en que se doblan en las formas que determinan sus funciones, son extremadamente complicadas.
“Tienen su propio idioma y desconocemos cómo funciona. ¿Qué hace que una proteína de la seda sea una proteína de la seda o qué patrones reflejan las funciones que se encuentran en una enzima? No sabemos el código”, resalta Buehler.
Los autores indican que al traducir ese lenguaje esperan obtener
nuevos conocimientos sobre las relaciones y diferencias entre las
distintas familias de proteínas y sus variaciones, y usar esto como una
forma de explorar los posibles ajustes y modificaciones de su estructura
y función”. Al igual que ocurre con la música, la estructura de las
proteínas es jerárquica, con diferentes niveles de estructura a
diferentes escalas de tiempo o duración.
El equipo ha utilizado un
sistema de inteligencia artificial para estudiar el catálogo de
melodías producidas por una amplia variedad de proteínas diferentes. Los
científicos hicieron que el sistema de IA introdujera ligeros cambios
en la secuencia musical o creara secuencias completamente nuevas, y
luego tradujeron los sonidos de nuevo a proteínas que corresponden a las
versiones modificadas o de nuevo diseño.
La idea es conseguir una mejor comprensión de las proteínas y su amplia gama de variaciones
Con este proceso, fueron capaces de crear variaciones de las proteínas existentes, por ejemplo de una que se encuentra en la seda de araña,
uno de los materiales más fuertes de la naturaleza, haciendo así nuevas
proteínas que no se parecen a ninguna producida por la evolución.
“La
inteligencia artificial ha aprendido el lenguaje de cómo se diseñan las
proteínas", y puede codificarlo para crear variaciones de las versiones
existentes, o diseños de proteínas completamente nuevos, dice Buehler.
Dado que hay billones de combinaciones potenciales, cuando se trata de
crear nuevas proteínas no se podría hacer desde cero, por eso hemos
recurrido a estas tecnologías", agrega.
‘Componer’ nuevas proteínas
El método empleado para convertir proteínas en música y al revés todavía no permite ningún tipo de modificaciones dirigidas. Cualquier cambio en las propiedades como la resistencia mecánica, la elasticidad o la reactividad química será esencialmente aleatorio. “Todavía hay que hacer el experimento”, dice el director del estudio. Cuando se produce una nueva variante de la proteína, “no hay forma de predecir lo que hará”.
El equipo
también creó composiciones musicales desarrolladas a partir de los
sonidos de los aminoácidos, que definen esta nueva escala musical de 20
tonos. Las piezas de arte que compusieron están hechas enteramente con
los sonidos generados por los aminoácidos.
“No hemos utilizado instrumentos sintéticos o naturales, lo que
demuestra que esta nueva fuente de sonidos puede ser usada como una plataforma creativa”, dice Buehler.
En
todos los ejemplos, se han empleado motivos musicales derivados tanto
de proteínas existentes de forma natural como de proteínas generadas por
la IA, y todos los sonidos, incluidos algunos que se asemejan a un bajo o a una caja de resonancia, también se generan a partir de los sonidos de los aminoácidos.
Los investigadores han creado una app gratuita para Android, llamada Amino Acid Synthesizer, para reproducir los sonidos de los aminoácidos y grabar secuencias de proteínas como composiciones musicales.
Las piezas musicales construidas consisten en los sonidos generados por los aminoácidos
( Fuente: SINC )
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Puerto Madryn, Chubut, Argentina
domingo, 15 de septiembre de 2019
sábado, 7 de septiembre de 2019
martes, 27 de agosto de 2019
viernes, 23 de agosto de 2019
sábado, 17 de agosto de 2019
lunes, 12 de agosto de 2019
jueves, 1 de agosto de 2019
domingo, 28 de julio de 2019
El arte puede generar procesos de sanación de la violencia: Alfonso Hernández (antropólogo)
El arte puede generar muchos procesos de sanación de la violencia,
aseveró el maestro Alfonso ‘Poncho’ Hernández Gómez, antropólogo que
acudió a la Universidad Iberoamericana Ciudad de México para tomar parte
en el conversatorio ‘Educación y cultura de paz’, organizado por la
Vicerrectoría Académica de esta casa de estudios.
‘Poncho’, quien ha estudiado a distintos colectivos artísticos y
culturales en diferentes partes de México, aclaró que, usado para
combatir la violencia a nivel individual, el arte es más que nada una
herramienta, un medio, no el fin en sí mismo; en tanto que
colectivamente, muchos grupos utilizan el arte como forma de llegar a
cierta comunidad e intervenir en determinado contexto en donde hay
demasiada inseguridad o violencia.
“Entonces el arte tiene la capacidad, por un lado, de generar
procesos de sanación individual, de resiliencia y de toma de acción del
sujeto, o sea, de ser agente social para cambiar nuestra realidad; y,
por otro lado, es una herramienta muy efectiva para trabajar con
determinados grupos o en determinadas comunidades”.
Interesado en temas de investigación concernientes a la cultura de
paz, la antropología del conflicto y la violencia, Hernández Gómez
señala que esta última es muy compleja y por eso debe atenderse desde
muchos frentes diversos; “hay quienes hacen actividades ambientales, hay
quienes trabajan con jóvenes de pandillas, hay quienes hacen murales
colaborativos, hay quienes hacen murales para buscar a sus hijas
desaparecidas”.
Él, como coordinador de proyectos comunitarios y culturales, uno de
ellos, la ‘Red de Arte de la Paz’, apela a compartir experiencias, sin
necesariamente ser un artista en el sentido formal del término, pues una
persona puede “ser un artista de la paz” desde el momento en que actúa y
genera actividades creativas que muevan la sensibilidad, por ejemplo, a
través de la danza, el muralismo, el rap o hasta el grafiti.
Dialogar, para atender el conflicto
Sobre los conflictos, dijo que se experimentan día a día porque
forman parte de las relaciones humanas. Pero entre más herramientas se
tengan para atenderlos, para tener diálogo, para comunicarse mejor y
tener empatía, se evitará que los conflictos degeneren en violencia,
“que es el gran problema, no tanto si hay o no conflicto, sino cómo
gestionamos el conflicto y cómo respondemos al conflicto”.
Para avanzar hacia una sociedad no violenta, ‘Poncho’ recomienda
empezar desde el individuo, desde sus valores, desde su carácter, desde
su visión del mundo y de sí mismo. “Teniendo una conciencia más amplia
de nosotros mismos y de la cultura en la que estamos inmersos podremos
gestionar los conflictos de mejor manera, y avanzar, esperemos, hacia
una sociedad con menor violencia”. Mas lo básico es aprender a respetar
la vida, “y a que estamos más conectados que desconectados, que hay más
cosas que nos unen que las que nos separan”.
En torno a cómo puede la academia colaborar con los actores sociales,
como él, para lograr una educación y cultura de paz, el maestro
Hernández mencionó que hay que basarse en el diálogo de saberes.
“Los expertos somos todos, dependiendo del campo en el que estemos;
unos tienen más conocimiento académico, otros tienen conocimiento de la
vida, otros conocen la experiencia de las comunidades, hay grandes
artistas que quizá ni siquiera fueron a una escuela de bellas artes.
Pero es en esta diversidad de actores y entidades donde se puede
construir un nuevo diálogo, más constructivo, porque no sólo es labor de
la academia, de las asociaciones civiles o de los artistas combatir la
violencia, sino que es algo en lo que todos debemos de colaborar”.
En el caso específico de la universidad, consideró que ésta tiene que
salir más hacia la comunidad, hacia los barrios, hacia las calles. “Que
los estudiantes vayan y se ensucien un poquito las manos, que trabajen
en campo; que los docentes dialoguemos más con ciertos actores, que no
por no ser de la academia carecen de la misma validez”.
Estudiantes y profesores universitarios tienen que romper prejuicios e
ir a comunidades, barrios y colonias, incluso los estigmatizados, como
Tepito, para conocer a la gente, ver la realidad y descubrir mucho más.
“Y ahí se va a romper el miedo, que nace siempre de no conocer al otro”.
miércoles, 24 de julio de 2019
Nietzsche y el arte de aprender a callarse | Por Ainhoa Suárez Gómez
Nietzsche fue uno de esos filósofos que tenía que salir a caminar
antes de sentarse a escribir. A diferencia de Kant que todos los días
hacía una caminata de una hora por la misma ruta sin importar el clima,
las de Nietzsche eran impredecibles. Algunas llegaban a durar cerca de
ocho horas porque, como él mismo lo decía, hay pensamientos que sólo se
pueden tener en soledad y a 6,000 pies de las montañas. Salir a caminar a
solas, en silencio y por tiempo indefinido no era una mera distracción
de las intensas horas de escritura, sino el momento en que la escritura
misma nacía.
A lo largo de sus obras, uno de los temas recurrentes es la reflexión
sobre el papel de lo acústico y su relación con el conocimiento. El
análisis de Nietzsche sobre el lugar que ocupa el sonido en el
pensamiento comienza como una crítica pues, como lo explica en El nacimiento de la tragedia,
las interpretaciones tradicionales le conceden a las imágenes un lugar
privilegiado que es acompañado por la música como un complemento. El
sonido tiene una función meramente decorativa que sólo hace eco de lo
que ya se ha escrito. En contra de esta concepción, el filósofo propone
un camino en donde sea el sonido el que genere el conocimiento, en donde
el poeta épico absorto en la pura contemplación de imágenes se fusiona
con el poeta lírico que busca experimentar con lo sublime, las
emociones, el caos y la música.
Según Nietzsche, la poesía lírica emerge como un acto previo a la
escritura en el cual prevalece un “ánimo musical”, una cierta atmósfera
sonora anterior a las ideas poéticas que sólo vienen después de que se
ha tomado conciencia del sonido. Esa melodía, dice, es la que da luz a
la poesía. Ahora bien, si el sonido tiene este papel fundamental en la
producción del lenguaje, lo lógico sería preguntar a qué tipo de
resonancia audible se refiere. Su respuesta es bastante precisa y la
encontramos también en El nacimiento de la tragedia cuando
caracteriza esta musicalidad como una “extraña voz”. Una voz interna
que, por debajo de la pesadez que suele caracterizar al alemán, lo
invoca en un tono extranjero pero también místico. Una voz inaudible que
a pesar de que entra a través del órgano más abierto, el oído, tiene
una intención poco clara. Una voz silenciosa que sabe comunicar pero
también ocultar si no se escucha correctamente.
Este sonido mudo al que se refiere el filósofo sólo puede ser escuchado por lo que él llama el tercer oído. En Más allá del bien y el mal,
Nietzsche menciona que los libros escritos en alemán son una tortura
para quien tiene el tercer oído pues se deja de contemplar lo que hace
de la escritura un arte. En otras palabras, se deja de considerar su
musicalidad. Para Nietzsche, estos autores colocan las palabras lentas y
frías sin pensar en el ritmo, la armonía, la sucesión de vocales y
diptongos, ni la ruptura de la simetría. Es ahí, en la interrupción del
tiempo, en el juego entre el sonido y el silencio, donde el filósofo
coloca la semilla de la poesía.
Los escritores alemanes desprecian el papel que juega el silencio,
que no aparece ni como un ambiente afónico ni como la ausencia de voces,
sino como un estado de creación. Según nuestro filósofo, el silencio es
el espacio en donde aparece por primera vez esta voz a la que el poeta
debe de escuchar con el tercer oído. La función del silencio entonces se
vuelve fundamental pues éste termina por ser el encargado de conducir
al poeta a un lugar de contemplación y quietismo previo a cualquier acto
creativo pero también es el que le permite al artista crear poesía. El
silencio es lo que hace visible al lenguaje.
Si seguimos el argumento de Nietzsche no nos tomará por sorpresa su
idea acerca de que aprender a permanecer callado es una de las tareas
más complejas que existen. Como lo explica en Así habló Zaratustra,
saber cuándo debe uno guardar silencio es algo cercano a un arte. Un
arte que, podríamos decir, no sólo hace perceptible ese diálogo interno
que Nietzsche tanto buscó en sus largas caminatas solitarias, sino que
también nos lleva a un estado de contemplación en donde puede surgir la
poesía.
jueves, 18 de julio de 2019
viernes, 12 de julio de 2019
sábado, 6 de julio de 2019
sábado, 29 de junio de 2019
domingo, 23 de junio de 2019
Cultura | La ruta musical de los esclavos en Latinoamérica | Por Jordi Savall
¿Cómo es posible que las personas esclavizadas aún quisieran cantar y
bailar? La respuesta es muy sencilla: el canto y el baile al ritmo de
la música abrían un espacio para la expresión y la libertad.
A pesar de que durante cerca de cuatro siglos, desde 1492 hasta 1888 (año en el que se abolió la esclavitud en Brasil), los países europeos deportaron más de 25 millones de africanos hacia la esclavitud, el público general no tiene lo suficientemente presente este período —uno de los más dolorosos y reprochables de la historia de la humanidad—. Aquellos hombres, mujeres y niños que fueron sacados brutalmente de sus pueblos en el continente africano y en Madagascar hacia las colonias europeas sólo llevaron consigo su cultura de origen: sus creencias religiosas, su medicina tradicional, sus costumbres culinarias y las canciones y bailes que se preservaron en los nuevos destinos llamados asentamientos o plantaciones.
A pesar de que durante cerca de cuatro siglos, desde 1492 hasta 1888 (año en el que se abolió la esclavitud en Brasil), los países europeos deportaron más de 25 millones de africanos hacia la esclavitud, el público general no tiene lo suficientemente presente este período —uno de los más dolorosos y reprochables de la historia de la humanidad—. Aquellos hombres, mujeres y niños que fueron sacados brutalmente de sus pueblos en el continente africano y en Madagascar hacia las colonias europeas sólo llevaron consigo su cultura de origen: sus creencias religiosas, su medicina tradicional, sus costumbres culinarias y las canciones y bailes que se preservaron en los nuevos destinos llamados asentamientos o plantaciones.
Pero el canto y el baile eran una manera de manifestar sus dichas e infortunios, su sufrimiento y
esperanza. Para todas estas gentes con orígenes e idiomas
diametralmente opuestos, el canto y el baile proporcionaban un universo
compartido y una forma de resistirse a la negación de su humanidad.
La música viva, heredera de las antiguas
tradiciones de los descendientes de esos esclavos que dejaron huellas
profundas en la memoria de los pueblos afectados, desde las costas de
África occidental, hasta Brasil, México y las islas del Caribe,
con formas musicales hispánicas y europeas
inspiradas en los cantos y bailes de los esclavos, indígenas y pueblos
de todo tipo de mezcla racial. La herencia africana y americana se
combina así con elementos importados y tomados de la época renacentista y
barroca de Europa.
Gracias a la sorprendente fuerza vital y la profunda emotividad de su
música, la historia de la segunda etapa del “comercio
triangular” y el tráfico de esclavos que aún perdura en la memoria de
los descendientes de las víctimas en Brasil (jongos, caboclinhos
paraibanos, ciranda, maracatu y samba), Malí (cantos de griot),
Colombia, México y Bolivia (tradicionales cantos y bailes africanos). La colaboración más o menos forzada de los esclavos en la
liturgia de las iglesias del Nuevo Mundo se ve representado en
villancicos de negros, villancicos de indios y negrillas, canciones
cristianas compuestas por Mateo Flecha el Viejo (La negrina), Juan
Gutiérrez de Padilla (manuscritos de Puebla), Juan de Araújo, Roque
Jacinto de Chavarría y fray Filipe da Madre de Deus, entre otros, que
surgen de una cultura de conquista y evangelización forzosa.
Nuestro objetivo es mantener viva la memoria de
esta tragedia humana y rendir homenaje a las víctimas de la terrible
trata de millones de hombres, mujeres y niños africanos que fueron
deportados sistemáticamente durante siglos. No debemos olvidar que el
“comercio triangular” que unió a Europa, África y el Nuevo Mundo y que
apuntaló el crecimiento económico de las principales naciones de Europa y
sus colonias en América no se abolió hasta finales del siglo XIX.
Posiblemente las potencias de hoy —que tanto se beneficiaron del trabajo
gratuito de los esclavos en tiempos coloniales— deberían reflexionar
acerca de su responsabilidad en la difícil situación actual de los
pueblos africanos y proponer soluciones más eficientes y humanas ante
los problemas de inmigración clandestina hacia el sur de Europa.
Los ritmos y las canciones nos traen a la memoria
aquella historia forjada en el sufrimiento, cuando la música llegó a ser
un medio de supervivencia y, por fortuna para todos nosotros, el único
remanso de paz, consuelo y esperanza.
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jueves, 20 de junio de 2019
viernes, 14 de junio de 2019
jueves, 13 de junio de 2019
sábado, 1 de junio de 2019
La música, en camino de ser un medicamento más | Por Isabel Miranda
Pitágoras
aseguraba que la música curaba el insomnio. Siglos después, dicen que
Johann Sebastian Bach escribía las Variaciones Goldberg para atajar las
noches en vela del conde Hermann Carl von Keyserlingk. A lo largo de la
historia, no han sido los únicos en intuir los beneficios que tiene la
música sobre la salud. Sin embargo, aún faltan evidencias clínicas y un protocolo. Por ello, el Hospital Universitario 12 de Octubre y la ONG Música en Vena se han propuesto demostrarlo.
Clásica,
flamenca o jazz. A pie de cama de los pacientes, hasta 100 jóvenes
artistas interpretarán diferentes piezas musicales con guitarras, oboes y
hasta pianos dentro del programa «Músicos Internos Residentes». Desde
noviembre, ya lo han hecho con 120 pacientes en la UCI, 28 en rehabilitación y 30 neonatos,
mientras los médicos registran sus constantes vitales, realizan
baterías de test neuropsicológicos y preparan otras pruebas como
resonancias magnéticas. Todos los medios que tienen a su alcance para
registrar los efectos de cada nota en el paciente.
Los primeros datos están en fase de análisis,
pero los participantes han podido comprobar que «curan» cuando las
pulsaciones de una persona en cuidados intensivos se estabilizan al
escuchar una partita de Bach o cómo un bebé neonato se agarra al pecho
de su madre y empieza a alimentarse por primera vez al escuchar una nana
flamenca susurrada al oído, explicó el jueves el director de Música en
Vena, Juan Alberto García, durante la presentación del proyecto en la
SGAE.
Hasta
ahora, este programa se ha desarrollado en Medicina Intensiva,
Neonatología y Rehabilitación del 12 de Octubre, pero pronto se extenderá a Neurología, Hematología y Cardiología.
«Hay que transformar estos lugares en sitios confortables, amigables y
optimistas», explica Carmen Martínez de Pancorbo, Directora Gerente del
hospital. Todo influye en la recuperación, y la música puede ser «un medicamento más»,
dice Yerko Ivanóvic, neurólogo y compositor, «la evidencia científica
es lo que hace falta». Solo gracias a ella se podrá crear un protocolo
para su aplicación.
La
otra cara del programa la ofrecen los artistas implicados. Vestidos con
bata, se enfrentan con su instrumento a unas situaciones que a veces
son complicadas. Guillermo Vilchez, uno de ellos, ya ha participado en
60 microconciertos. «Una vez estás con el paciente, todo es observar»,
cuenta. Porque para estos músicos tampoco hay un protocolo. En
ocasiones se salen de los géneros clásicos para conectar con el
paciente. Como Juan Sánchez, que hace unos días estuvo con una chica,
muy débil, que acababa de recibir un trasplante de corazón. El flamenco
era demasiado triste en ese momento, y acabó tocándole una samba. «Yo creo que les ayuda. Puede sonar a ciencia ficción, pero aquí tenemos a médicos e investigadores que lo defienden. Es lo mejor que podía pasar».
miércoles, 29 de mayo de 2019
Neurociencias: El alzhéimer no puede con la música | Por Miguel Ángel Criado
![]() |
| El gráfico muestra (en rojo, arriba) el giro cingulado anterior donde se almacenan los recuerdos musicales. Más abajo, visión bilateral de tres biomarcadores de Alzhéimer, en rojo las más afectadas. |
Sin saber muy bien por qué, la música es una de las pocas armas que tienen los terapeutas para hacer frente al avance del alzhéimer.
A pesar de la devastación que provoca esta enfermedad en el cerebro y,
en particular, en la memoria, una gran parte de los enfermos conserva
sus recuerdos musicales aún en las fases más tardías. Ahora, un estudio
señala las posibles causas de este fenómeno: la música la guardamos en
áreas cerebrales diferentes de las del resto de los recuerdos.
El
lóbulo temporal, la parte del cerebro que va desde la sien hasta la
zona posterior del oído es, entre otras cosas, la discoteca de los
humanos. Ahí se gestiona nuestra memoria auditiva, canciones incluidas.
Estudios con lesionados cerebrales apoyan la idea de que guardamos la
música en una red centrada en esa zona. Sin embargo, el lóbulo temporal
también es el que sufre antes los estragos del alzhéimer. ¿Cómo se
explica entonces que muchos enfermos no sepan ni su nombre ni cómo
volver a casa pero reconozcan aquella canción que les emocionó décadas
atrás? ¿Cómo algunos pacientes son incapaces de articular palabra y, sin
embargo, llegan a tararear temas que triunfaron cuando ellos todavía
podían recordar?
Para intentar responder a esas preguntas, investigadores de varios países europeos liderados por neurocientíficos del Instituto Max Planck de Neurociencia y Cognición Humana
de Leipzig (Alemania) realizaron un doble experimento. Por un lado,
buscaron qué zonas del cerebro se activan cuando oímos canciones. Por el
otro, una vez localizadas, analizaron si, en los enfermos de alzhéimer,
estas áreas cerebrales presentan algún signo de atrofia o, por el
contrario, resisten mejor a la enfermedad.
Para localizar dónde guarda el cerebro la música, los investigadores
hicieron escuchar a una treintena de individuos sanos 40 tripletas de
canciones. Cada trío estaba formado por un tema muy conocido entresacado
de las listas de éxitos desde 1977, nanas y música tradicional alemana.
Las otras dos canciones eran, por estilo, tono, ritmo o estado de
ánimo, similares a la primera, pero las seleccionaron de entre los
fracasos musicales, que no fueran conocidas.
![]() |
| Muchos enfermos no saben ni su nombre pero reconocen las canciones que les emocionaron. |
Tal como explican en la revista Brain,
el diseño del experimento se basaba en la hipótesis de que la
experiencia de oír música es, para el cerebro, diferente de la de
recordarla y en ambos procesos intervienen redes cerebrales diferentes.
Durante las sesiones, la actividad cerebral de los voluntarios fue
registrada mediante la técnica de imagen por resonancia magnética
funcional (fMRI). Comprobaron que la música se aloja en zonas del
cerebro diferentes de las áreas donde se guardan los otros recuerdos.
"Al menos, los aspectos cruciales de la memoria musical son
procesados en áreas cerebrales que no son las que habitualmente se
asocian con la memoria episódica, la semántica o la autobiográfica",
dice el neurocientífico del Max Planck y coautor del
estudio, Jörn-Henrik Jacobsen. "Pero hay que ser muy cauteloso cuando
afirmamos algo tan absoluto como esto", añade prudente. En concreto, las
zonas que mostraron mayor activación al rememorar las canciones fueron
el giro cingulado anterior, situado en la zona media del cerebro, y el
área motora presuplementaria, ubicada en el lóbulo frontal.
Parte de esa prudencia puede proceder de la metodología que
han seguido para realizar la segunda parte de la investigación. Lo ideal
habría sido poder estudiar la ubicación de los recuerdos musicales
directamente en los enfermos de Alzhéimer y no en la población sana.
Pero, como señala Jacobsen, no es sencillo conseguir que un número
significativo de pacientes participe en un trabajo como este. Además,
está el problema de que muchos de los afectados podrían recordar la
canción pero no verbalizar ese recuerdo. Por eso, realizaron un segundo
experimento para ver si las zonas donde se guarda la música se ven igual
o menos afectadas por la enfermedad del olvido.
![]() |
| El cerebro procesa en zonas diferentes la experiencia de oír música y los recuerdos musicales. |
Para eso, estudiaron a 20 pacientes con alzhéimer y compararon sus
resultados con otra treintena de individuos sanos, ambos grupos con una
media de edad de 68 años. Querían ver en qué estado se encontraban las
áreas musicales frente al resto del cerebro. En el diagnóstico y
seguimiento de la enfermedad se usan principalmente tres biomarcadores:
El grado de deposición del péptido β-amiloide, una molécula que tiende a
acumularse formando placas en las fases iniciales de la enfermedad.
Otra pista es la alteración del metabolismo de la glucosa en el cerebro.
Y, por último, atrofia cortical, un proceso natural a medida que se
envejece pero que en el alzhéimer es más acusado.
Las mediciones mostraron que los niveles de deposición de beta-amiloide no presentaban grandes diferencias. Pero, en las áreas musicales de los enfermos, el metabolismo de la glucosa entraba en los niveles normales y la atrofia cortical era hasta 50 veces menor que en otras zonas del cerebro. Para Jacobsen, "que muestren un menor hipometabolismo y atrofia cortical en comparación con las otras zonas cerebrales significa que no se ven tan afectadas en el curso de la enfermedad". Y añade: "Pero esto solo puede ser observado, creo que nadie puede explicar por qué eso es así. Sin embargo, el giro cingulado anterior muestra una conectividad aumentada en los enfermos de alzhéimer, lo que podría significar incluso que funciona como una región que compensa la pérdida de funcionalidad de las otras".
"Los recuerdos que más perduran son los que están ligados a una
vivencia emocional intensa y justo la música con lo que está más ligado
es con las emociones y la emoción es una puerta al recuerdo", dice la
musicoterapeuta de la Fundación Alzheimer España,
Fátima Pérez-Robledo. Los resultados del estudio vienen a confirmar su
práctica cotidiana. "Muchos de los enfermos igual no recuerdan el nombre
de un familiar pero sí la letra de una canción", asegura.
En su trabajo diario, Pérez-Robledo tiene que hacer muchas veces de pinchadiscos. Si el enfermo está en una fase inicial, él mismo sugiere los temas que le marcaron. "Rebuscamos en su historia musical, las canciones de su niñez, de su adolescencia, para evocar recuerdos. La escuchan, la bailan o la cantan", explica la terapeuta. Cuando el paciente ya no puede decir qué musica amaba, prueban con las canciones que más se oían cuando era pequeño o, como en muchos casos, es la pareja la que elige aquella canción que sonaba cuando se conocieron.
Las mediciones mostraron que los niveles de deposición de beta-amiloide no presentaban grandes diferencias. Pero, en las áreas musicales de los enfermos, el metabolismo de la glucosa entraba en los niveles normales y la atrofia cortical era hasta 50 veces menor que en otras zonas del cerebro. Para Jacobsen, "que muestren un menor hipometabolismo y atrofia cortical en comparación con las otras zonas cerebrales significa que no se ven tan afectadas en el curso de la enfermedad". Y añade: "Pero esto solo puede ser observado, creo que nadie puede explicar por qué eso es así. Sin embargo, el giro cingulado anterior muestra una conectividad aumentada en los enfermos de alzhéimer, lo que podría significar incluso que funciona como una región que compensa la pérdida de funcionalidad de las otras".
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| Los recuerdos que más perduran son los ligados a una vivencia emocional intensa, y la música está muy unida a las emociones". |
En su trabajo diario, Pérez-Robledo tiene que hacer muchas veces de pinchadiscos. Si el enfermo está en una fase inicial, él mismo sugiere los temas que le marcaron. "Rebuscamos en su historia musical, las canciones de su niñez, de su adolescencia, para evocar recuerdos. La escuchan, la bailan o la cantan", explica la terapeuta. Cuando el paciente ya no puede decir qué musica amaba, prueban con las canciones que más se oían cuando era pequeño o, como en muchos casos, es la pareja la que elige aquella canción que sonaba cuando se conocieron.
sábado, 25 de mayo de 2019
jueves, 16 de mayo de 2019
martes, 30 de abril de 2019
domingo, 28 de abril de 2019
jueves, 25 de abril de 2019
domingo, 21 de abril de 2019
viernes, 19 de abril de 2019
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jueves, 28 de marzo de 2019
lunes, 25 de marzo de 2019
viernes, 22 de marzo de 2019
miércoles, 20 de marzo de 2019
viernes, 15 de marzo de 2019
jueves, 7 de marzo de 2019
sábado, 2 de marzo de 2019
miércoles, 20 de febrero de 2019
miércoles, 13 de febrero de 2019
Hugo Gimenez Aguero - El ultimo Tehuelche
Hasta las ramas más pequeñas de los álamos, que crecieron de prepo junto
a la cordillera, se inclinaron en responso. Los chorrillos soltaron
millones de lágrimas y no nevó ese invierno. Algo más que el paisaje le
faltó a mi tierra desde entonces. Fue cuando Santa Cruz se quedó casi
sin alma porque moría el último TEHUELCHE ..
a la cordillera, se inclinaron en responso. Los chorrillos soltaron
millones de lágrimas y no nevó ese invierno. Algo más que el paisaje le
faltó a mi tierra desde entonces. Fue cuando Santa Cruz se quedó casi
sin alma porque moría el último TEHUELCHE ..
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domingo, 10 de febrero de 2019
lunes, 4 de febrero de 2019
miércoles, 30 de enero de 2019
jueves, 24 de enero de 2019
sábado, 19 de enero de 2019
viernes, 11 de enero de 2019
martes, 1 de enero de 2019
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